Nueva jornada de protestas contra recortes en Portugal
Agencias/La Radio del Sur Los portugueses salieron a las calles de las principales ciudades del país este sábado para pronunciarse en contra de las medidas de austeridad que implementa el Gobierno del presidente Pedro Passos Coelho para hacer frente a las ayudas dadas por la troika, conformada por el Banco Central Europeo (BCE), Comisión Europea (CE) y Fondo Monetario Internacional (FMI), para enfrentar la grave crisis económica que atraviesa la nación.
Estas manifestaciones fueron convocadas por movimientos sociales y grupos de indignados por medio de las redes sociales, no obstante, también se sumaron a la convocatoria los partidos de izquierda y los grandes sindicatos.
En la capital portuguesa la manifestación se movilizó por el centro de la ciudad hasta la plaza España con gritos y pancartas contra el presidente conservador y las medidas de austeridad que ha implementado en sus quince meses de gobierno con el fin de cumplir con los requisitos del rescate financiero otorgado por la troika.
También se observaron multitudinarias movilizaciones en Oporto (norte) y otras veintena de ciudades portuguesas para rechazar la política de austeridad exigida por los organismos financieros.
Los principales promotores de esta manifestación explicaron a la prensa que la protesta no tenía orientación política y su objetivo principal era el de expresar al Gobierno y los organismos internacionales el descontento de los portugueses por las políticas económicas que han aumentado el desempleo en el país a un 15 por ciento, así como también la recesión que alcanza el 3,2 por ciento.
El pasado 7 de septiembre, el presidente Passos Coelho había anunciado nuevas medidas de austeridad en el país para afrontar la crisis financiera en la que se encuentra sumida la nación.
Coelho detalló que estas medidas fueron aprobadas en la víspera por el BCE y advirtió que éstas no son suficientes para sanear la economía de la nación.
Entre las medidas se encuentran un aumento de la contribución de los trabajadores a la Seguridad Social de 11 por ciento al 18 por ciento y un descenso del 23,75 por ciento al 18 por ciento de la contribución de las empresas.
Asimismo, también se prevé una reducción de los pagos extras del sector público, que traerá beneficios para los funcionarios pero no a los pensionistas.









